Vender un bufete especializado tiene particularidades importantes. La especialidad jurídica define el perfil del comprador, el método de valoración y las condiciones del traspaso. Analizamos las diferencias por especialidad.
La especialidad jurídica determina tres aspectos clave: la recurrencia de los ingresos, la dependencia del abogado concreto y el perfil del comprador interesado. Un despacho laboral con contratos de asesoría continuada es mucho más fácil de vender que uno penal donde todo el valor está en la reputación personal.
En gestorías, 3–6 meses suele ser suficiente. En despachos de abogados, especialmente en especialidades con alta dependencia del abogado, el período puede extenderse a 12–24 meses. Durante ese tiempo el vendedor lleva los asuntos en curso mientras el comprador construye su propia relación con los clientes.
Derecho laboral y compliance tienen los mejores precios y se venden más rápido por su alta recurrencia. Los despachos penales son los más difíciles.
Los clientes deben ser informados y pueden llevarse su documentación. Los expedientes se asignan al comprador o los termina el vendedor. El contrato debe definirlo.
12 a 24 meses, más que en gestorías (3–6 meses). Fundamental para maximizar la retención de clientes.